El Ayuntamiento de Madrid ha iniciado esta semana las obras para **modernizar y transformar el aparcamiento subterráneo bajo la emblemática Plaza de Colón, en el distrito de Salamanca. La reforma forma parte de un proyecto más amplio de movilidad urbana y responde a la demanda de vecinos y comerciantes por más plazas accesibles en una zona céntrica donde aparcar es especialmente complicado.
¿Qué cambios traerá la reforma?
La intervención, que contará con una inversión aproximada de 6,7 millones de euros, cerrará el aparcamiento durante un plazo estimado de 16 meses mientras se acomete la modernización integral del espacio. La instalación pasará de ser un aparcamiento de uso totalmente rotacional a un modelo mixto que combina plazas de rotación con espacios reservados para residentes y comercios de la zona.
Entre las principales novedades están:
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Un total de 570 plazas de aparcamiento distribuidas en tres plantas.
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150 plazas reservadas para residentes y comerciantes, con abonos mensuales de 70 €, una tarifa inferior a la media de la zona.
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Hasta 156 puntos de recarga eléctrica (EV) —113 para rotación y 43 para residentes— para fomentar el uso de vehículos eléctricos.
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Plazas adaptadas para motos y espacios accesibles para personas con movilidad reducida.
Concesión a largo plazo
La explotación del aparcamiento ha sido adjudicada a la empresa Empark, que se encargará de las obras y de la gestión del espacio durante los próximos 25 años, bajo un contrato de concesión. La empresa abonará un canon inicial al Ayuntamiento de Madrid y luego pagos anuales para poder explotar el parking.
Este modelo permite que el consistorio no tenga que asumir el coste de las obras, aunque a cambio no recibirá directamente los beneficios futuros de la explotación.
Un proyecto conectado a una estrategia urbana más amplia
La remodelación del aparcamiento de Colón es solo una primera fase de un proyecto municipal más ambicioso que incluye la transformación de la base de grúas de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) bajo la misma plaza. Se prevé que esa zona se convertirá en un hub logístico de más de 5 000 m² destinado a actividades de reparto urbano, carga eléctrica, modos de transporte sostenible (como bicicletas o carsharing) y servicios logísticos de última milla.
Según el Ayuntamiento, esta transformación contribuirá a mejorar la movilidad y la calidad del aire en el centro de Madrid, impulsando la entrega de paquetería fuera de las horas punta y reduciendo la dependencia de vehículos en superficie.
